Uremia

Uremia - Remedios Caseros
La uremia es el nombre que se le da a una concentración de urea en la sangre superior a la normal. Básicamente es el envenenamiento de la sangre con sustancias que quedan retenidas en ella por la incapacidad de los riñones y la piel para cumplir sus funciones.

Los riñones están destinados a eliminar los productos de desecho de la combustión orgánica entre los cuales se encuentra la urea, que es una substancia química resultante de la composición de las proteínas.


Un individuo normal debe eliminar con la orina cerca de 30 gramos de urea al día. Si esto no sucede, porque sus riñones funcionan mal, la urea, se le acumula en la sangre y produce envenenamiento del organismo, que puede llegar a ser fatal.

Como tratamiento natural, se debe procurar normalizar el funcionamiento de los riñones, es necesario arreglar la digestión para que no se fuerce el trabajo de los riñones, para esto debe alimentarse exclusivamente con productos naturales y es necesario eliminar por completo la sal y sustancias minerales.

Es conveniente tomar tisanas de cola de caballo, diente de leon o alcachofa previamente hervida durante 10 minutos y consumir berros ya sean crudos o cocidos.

También es importante hacer trabajar la piel para eliminar impurezas y aliviar el trabajo de los riñones, para esto se puede realizar el método de activación de la piel con calor conocido como “lavado de Sangre”, recomendados por el naturista chileno Manuel Lezaeta .

Aquí les explico brevemente dos formas de hacer el lavado de sangre:

Se debe tomar un manojo de ortigas frescas y se debe rozar la piel ligeramente hasta producir una irritación, enseguida se aplica una frotación de agua fría lo que produce una reacción de calor que favorece la circulación de la sangre. Se deben hacer 3 frotaciones en la mañana y 3 en la tarde. El beneficio que se obtiene con esta aplicación es activar la circulación sanguínea con la consiguiente eliminación de impurezas.

Otra forma de activar la piel es con el vapor, para esto puede realizarse un baño sentado en una silla colocando debajo de ella agua hirviendo para que pueda producir bastante vapor. Una vez que el individuo se encuentra sentado en la silla, con el agua hirviendo debajo de ella, debe cubrirse con un cobertor o con un cajón, para que el vapor no tenga escape y el cuerpo lo pueda aprovechar bien. La cabeza debe permanecer en el exterior, para respirar sin dificultad. Los pies se apoyaran sobre una banqueta para poder recibir los beneficios del vapor. Una vez que se calienta el cuerpo al vapor, se da una ablución de agua fría con una toalla y se procede a cubrirse con el cobertor o meterse en el cajón para continuar el baño. Por precaución es conveniente controlar el pulso tanto en su frecuencia intensidad y ritmo. Si hay anormalidad en cualquiera de estos aspectos no se aplicará el baño hasta no haberse normalizado.

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